Tuesday, August 09, 2005

WITCHITA LINEMAN


Nunca se sabe donde va a terminar uno. Pero la música manda siempre y yo no puedo transar en eso. ¿Qué, como llegue a escuchar country? No me importa mucho como paso pero si que es lo que me hace sentir agrado cuando oigo algunas de esas voces que cuando era chico, encontraba chistosas. Ese sonsonete yanqui, gangoso, muy similar a la manera de hablar de Bush (da lo mismo cual).
El country es música triste como el blues. El country gringo. Ese de camionero de bigote largo y jockey. Ese que ornamenta su camión con fuego, alguna mina o con la cara de algún ídolo de la canción barbon tipo kenny rogers. Particularmente el country que me mueve no es el de ese señor. Aunque no me parece para nada un mal cantante. Quizás un mal actor. Da lo mismo. A mi me motivan Glen Campbell, y su Wichita Lineman. Que es como canción de arriero, o cuatrero. De hombre solitario galopando en la llanura o en la pampa. Como cowboy que viaja de pueblo en pueblo y llega sucio, maloliente a la cantina y se pide un whisky caliente (hablo del brebaje gueones!!!) y se va donde una prostituta a saciar sus instintos. La niña que en las películas es rica y esta limpiecita lo baña en una de esas tinas de madera y luego le entrega su flor o se la arrienda. Yo creo que la cosa debe haber sido harto mas asquerosa, porque el vaquero solitario debe haber tenido los dientes muy cerdos y una tufada que te la encargo, igual que la mina. Y el gueon pestilente se debe haber pescado a la mina que de tanto andar con vaqueros hediondos huele igual
En ese ambiente suena en mis oídos Wichita Lineman. Mi canción country. No country alternativo como The Pernice Brothers o el álbum Nashville de Josh Rouse, esos son infiltrados. Hablo del country de tomo y lomo. De camioneta gigante, de parka sin mangas. De chaqueta levis de mezclilla (otra obsesión mía). De trailer gigantesco, brillante que recorre Colorado (es posible que me lo carrilee todo en cuestiones de geografía) y saluda con esa bocina de cordel al colega que se le cruza. En un ritual lleno de chispeante emotividad gringeta. La misma emotividad de los norteamericanos que usan esas poleras talla XXL con la bandera flameante donde se lee “God Bless America”.
Wichita Lineman es más que eso. Es como la banda sonora de una película de carreras de autos chocadores. Protagonizada por puros hombres blancos con bigote. Que cuando termina la carrera se van a la cantina a tomar cervezas y a bailar (country por supuesto) una curiosa coreografía donde lucen sus botas vaqueras que deben oler tan mal como las del cowboy solitario.
Wichita Lineman y Rawhide (Frankie Lane) son mis canciones predilectas de verdadero country. Y aunque “New kid in town” de los Eagles es la zorra y también me emociona, me suena mas a gringos de california fingiendo ser tejanos. Por eso os invito en mi humilde sitio a que oigamos la Wichita Lineman de Glen Campbell y nos imaginemos que vamos en el camión, cruzando el desierto de Arizona, solitarios en un paisaje rojo lleno de cactus, hasta llegar al bar a pedir budweiser y agujonear a la señora que atiende, que me llama por mi nombre porque me conoce y sabe que soy otro orgulloso sureño más.

Otros links de interes:

www.10mejores.blogspot.com

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